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EL MERCADO MUNDIAL DE FERTILIZANTES: Continuará aumento por Guerra en Ucrania

  • 28 mar 2022
  • 3 min de lectura

Actualizado: 19 ago 2022



Los elevados y volátiles precios de los fertilizantes han suscitado la preocupación por su escasa disponibilidad en 2022/23, lo que podría repercutir negativamente en la producción y la seguridad alimentarias. Y, si bien los últimos descensos de los precios del gas podrían presagiar una notable relajación de una situación de mercado todavía tensa, los suministros internacionales de fertilizantes siguen siendo restringidos, las existencias están agotadas y las tensiones geopolíticas podrían desencadenar restricciones adicionales del suministro en un plazo breve. Estas incertidumbres hacen que las previsiones sobre la utilización de fertilizantes en 2022/23 sean extremadamente difíciles. Por lo tanto, esta evaluación se mantendrá en un nivel cualitativo, donde se explicará cómo el aumento de los precios de los fertilizantes podría afectar a la utilización de los insumos y a la producción de alimentos en la actual campaña agrícola.


El alza en el precio proyectada por la FAO sumaría al encarecimiento que se vio durante 2021. En México, el precio de los fertilizantes agroquímicos aumentó, en promedio, 89 por ciento durante el año, según un análisis realizado por el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).


A las presiones del petróleo hay que añadir la posible escasez. Rusia es uno de los principales proveedores de fertilizante a nivel global, y su gobierno está considerando suspender indefinidamente las exportaciones del agroquímico. México, cabe señalar, compra a Rusia el 30 por ciento de sus fertilizantes importados. Los precios de los alimentos, ya en alza desde el segundo semestre de 2020, alcanzaron un nivel máximo histórico en febrero de 2022 debido a la elevada demanda, los costos de los insumos y el transporte y las perturbaciones en los puertos. Los precios mundiales del trigo y la cebada, por ejemplo, aumentaron un 31 % a lo largo de 2021. Los precios de los aceites de colza y de girasol subieron más de un 60 %. La elevada demanda y la volatilidad de los precios del gas natural también han impulsado el aumento del costo de los fertilizantes. Por ejemplo, el precio de la urea, un fertilizante nitrogenado esencial, ha aumentado más del 300 %en los últimos 12 meses.


La FAO proyecta un aumento de entre 8 por ciento y 22 por ciento en los precios globales de los alimentos por la guerra.


No hay certeza respecto de la intensidad y la duración del conflicto. Las probables perturbaciones de las actividades agrícolas de estos dos grandes exportadores de productos alimenticios básicos podrían agravar seriamente la inseguridad alimentaria en todo el mundo, en un momento en que los precios internacionales de los alimentos y los insumos ya son altos y volátiles. El conflicto también podría limitar la producción agrícola y el poder adquisitivo en Ucrania, lo que provocaría un aumento de la inseguridad alimentaria a nivel local.


La creciente necesidad de ingredientes de nitrógeno y fósforo para usos no agrícolas podría ejercer una presión adicional sobre los precios. Por ejemplo, en lo que respecta al nitrógeno, el amoníaco de calidad industrial se utiliza ahora en grandes cantidades en los convertidores catalíticos de los motores diésel. El aumento de los precios del amoníaco ya ha desembocado en una escasez casi generalizada del aditivo necesario (“AdBlue”). Del mismo modo, el uso de fósforo para fabricar baterías de iones de litio podría significar que una cantidad cada vez mayor de este ingrediente se desviará del mercado de fertilizantes.


Sin embargo, también hay factores que sugieren que los agricultores pueden utilizar los fertilizantes de forma más flexible y, por tanto, tendrán una mayor capacidad de respuesta a los cambios de precios. A diferencia del pasado, ahora disponen de instrumentos para racionalizar los niveles de aplicación sin tener que comprometer la producción. Entre esos instrumentos cabe citar los métodos de aplicación de dosis variable, la agricultura de precisión y un mayor acceso a la financiación para la adquisición de insumos. También se dispone de mayores cantidades de fertilizantes orgánicos y los agricultores han mejorado su capacidad para aplicarlos de forma más precisa, metódica y oportuna. Además, cada vez son más los mercados e intercambios que ofrecen posibilidades de comercio, de modo que los fertilizantes orgánicos pueden comprarse y venderse dentro de una región determinada, lo que puede contribuir a compensar los déficits locales de suministros de fertilizantes minerales.


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